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Proceso técnico de los libros.

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Criterios de selección

No todos los libros que llegan a la biblioteca nos son útiles, para ello se hace una selección de acuerdo a los siguientes criterios básicos:

  • Se excluyen los materiales que se encuentran en mal estado físico, es decir, rotos, con hongos, comején, y si están muy rayados.
  • Se excluyen los libros de ciencias (500) con información obsoleta, por ejemplo si son anteriores al año 1980.
  • Se aceptan libros que tengan que ver con las necesidades de la comunidad y de todos sus miembros, es decir, tomando en cuenta a los niños, la cocinera, las terapistas, el doctor, los carpinteros, la administradora, etc.
  • Debe de haber libros de todas las áreas sin preferencia alguna. Se necesitan novelas, libros clásicos, técnicos, de texto, de religión, de consulta, etc.
  • Se excluyen libros técnicos demasiado específicos cuyo contenido sea tan especializado que no satisfaga ninguna necesidad de la comunidad. Por ejemplo un tratado sobre cómo aplicar anestesia general en pacientes con padecimientos cardiacos, o un libro sobre física cuántica y sus aplicaciones en una central nucleoeléctrica.

Recomendaciones generales sobre la colección

La colección de una biblioteca escolar debe responder a los siguientes requisitos:

Adecuación a los alumnos
La colección debe atender prioritariamente a las necesidades de los alumnos, ya que el profesorado puede tener acceso a otros centros de documentación más especializados (Centros de Profesores y de Recursos, Centro de Investigación y Documentación Educativa, bibliotecas universitarias, etc.).

Variedad
La colección de la biblioteca no debe limitarse a libros u otros materiales impresos sino que ha de incoporar además todo tipo de documentos audiovisuales y electrónicos que respondan a las necesidades informativas, formativas y de ocio de sus usuarios. Es necesario que la biblioteca cuente con una amplia variedad de materiales y recursos en cuanto a su contenido (obras de ficción y de información), temas tratados, soportes (impresos, audiovisuales y electrónicos, así como aparatos para su lectura) y lenguas empleadas (lenguas del Estado, lenguas minoritarias presents en el centro, lenguas extranjeras, etc.) Algunos ejemplos son: monografías y libros de referencia, folletos, periódicos y revistas, carteles, fotografías, postales, discos y cintas, mapas, globos terráqueos, gráficos, películas, diapositivas, transparencias, juegos, objetos táctiles, etc. Se excluyen los recursos relacionados con las áreas de Ciencias de la Naturaleza, Tecnología, Música, etc., pues se considera que deben localizarse en el laboratorio, sala de música, etc.. No se descarta, sin embargo, que la biblioteca pueda contar con información sobre los mismos.

Equilibrio
Los organismos internacionales aconsejan que se guarde un equilibrio entre obras de ficción y de información para que la biblioteca pueda asumir adecuadamente sus funciones. Existen diversas pautas que pueden utilizarse como referencia para la constitución de colecciones adaptadas a un centro educativo, pero como referencia general suele aconsejarse que la proporción sea de un 70% de obras información y un 30% de ficción.

Actualización
Los fondos de la biblioteca escolar deben ofrecer a sus usarios una información actualizada que abarque todos los ámbitos del conocimiento. Para ello no sólo es necesario que se incorporen periódicamente nuevos documentos sino también realizar un expurgo de los ya existentes. Esto permitirá que la colección sea algo vivo, atractivo para los lectores y en constante renovación.

Adaptación al currículo
El fondo de la biblioteca debe responder adecuadamente a las necesidades derivadas del desarrollo del currículo en los centros. En este sentido es importante que la colección contemple de manera equilibrada todas las áreas curriculares, temas transversales y materias comunes, específicas y optativas de las diversas modalidades formativas que se imparten en el centro.

Interés
Además de los documentos más directamente relacionados con el aprendizaje de los alumnos en los distintos ámbitos formativos, deberían considerarse otros que reflejen sus aficiones e intereses, destinados a favorecer la lectura recreativa y de ocio.

Atención a la diversidad
La biblioteca escolar deberá ofrecer materiales adecuados para atender las necesidades educativas especiales de los alumnos y alumnas (cuentos y libros de sistemas aumentativos: SPC, bliss, braille, lenguaje de signos...).

Construida entre todos
Para que sea verdaderamente útil, la colección ha de concebirse como algo propio. Por eso deben existir cauces para que toda la comunidad educativa participe en su configuración. La persona responsable de la biblioteca debe tomar iniciativas en este sentido y coordinar y valorar las propuestas realizadas por todos los usuarios. Además, el fondo deberá dar cabida a las producciones de la propia escuela.

Calidad
En la colección se debe primar la calidad sobre la cantidad. Esto quiere decir que el fondo será variado, equilibrado y actualizado. (http://gti1.edu.um.es:8080/jgomez/bibedu/pautasorg/intro/recomend.htm)

Más sobre el expurgo

Además de la selección de materiales, es fundamental realizar una revisión periódica de los mismos, denominada expurgo, que consiste en apartar materiales de la biblioteca, momentánea o definitivamente, con el fin de dar mayor operatividad y eficacia a la gestión de la colección, ajustando ésta a las necesidades reales de los usuarios. El expurgo debe integrarse entre las labores habituales de la biblioteca, siendo conveniente realizarlo de forma permanente. Esta es una tarea difícil puesto que prácticamente no hay orientaciones sobre su realización, mientras que sí existen para la compra de nuevos materiales. Por ello es fundamental que cada centro defina unos criterios propios. Las personas que lo realicen deben tener una visión de conjunto de la colección y actuar bajo la responsabilidad del bibliotecario. Además, es aconsejable que la decisión última sea compartida por varios profesores.

En cuanto a los criterios de realización más generales, podemos señalar:

  • Los cambios introducidos en un centro por la reforma educativa en cuanto a la edad de los alumnos escolarizados en el mismo.
  • El desfase científico del contenido, así como la pérdida de relevancia en relación con el currículo. Este criterio es variable según las materias, ya que en algunas la duración de una obra es mucho menor que en otras.
  • El estado físico de los documentos. El deterioro no debería implicar siempre la eliminación del documento. Podría significar que tiene una gran demanda y por lo tanto sería necesaria la reposición del mismo .
  • La existencia de ejemplares duplicados que no reportan ninguna ventaja.
  • Otros criterios pueden ser la existencia de ejemplares mutilados o incompletos, de documentos sobre temas pasados de moda o de publicaciones periódicas carentes de interés.

El expurgo ofrece numerosas ventajas para el buen funcionamiento de la biblioteca:

  • Ahorro de espacio y dinero en encuadernaciones, reparaciones, estanterías, ficheros suplementarios y otros gastos indirectos de mantenimiento.
  • Ahorro de tiempo para el usuario y para el responsable de la biblioteca. Es más difícil localizar o colocar un libro en estanterías demasiado llenas.
  • Actualización de los fondos y, en consecuencia, mayor fiabilidad de la información.
  • Su realización periódica permite tener una mayor información sobre los fondos existentes, localizar y corregir sus lagunas, y en definitiva, reevaluar la colección.

La revisión de la actualidad de los fondos es una actividad en la que pueden participar también los alumnos. Comprobar si un mapa político está actualizado o si datos de historia contemporánea están recogidos en un documento no deja de ser una actividad de aprendizaje o de refuerzo de los conocimientos. Aunque a veces la eliminación sea la única solución, se deben buscar otras soluciones imaginativas y baratas que permitan completar la información de aquellos fragmentos que hayan quedado obsoletos (por ejemplo, remitiendo a un fichero de prensa o a un fichero de datos actualizados).

El expurgo no significa una destrucción directa de los materiales que no interesen en la biblioteca escolar, ya que esos materiales, en algunos casos, pueden ser de utilidad en otro tipo de centros. Algunas soluciones adoptadas por centros educativos son: la donación o préstamo permanente de los fondos correspondientes a 7º y 8º de E.G.B. a los Institutos de Educación Secundaria o a las secciones donde se imparta el primer ciclo de la E.S.O.; el intercambio de fondos duplicados con otros centros; la organización de exposiciones de fondos antiguos en el propio centro. Por último, la donación de libros a O.N.Gs que participan en programas de cooperación con otros países, puede ser una posibilidad interesante siempre que se haga una selección apropiada de documentos, eliminando los inservibles. 
(http://gti1.edu.um.es:8080/jgomez/bibedu/pautasorg/intro/desacol.htm)